Festival de cine europeo | El sacrificio de un ciervo sagrado, o por qué deberías conocer a Lanthimos

Neo FM Festival de cine

Este año volvía Lanthimos. Presentaba su nueva película en el Festival de Cine Europeo de Sevilla de este año. Fue la primera que supe que quería ver. No me equivoqué. Se llama “El sacrificio de un ciervo sagrado”. Y es una obra maestra.

Redactado por Arturo Hacha. Anochece que no es poco.

En el festival de cine europeo

Yorgos Lanthimos no es un director fácil. Su cine es perverso, agreste, siempre incómodo, pero lúcido y lucido. No conocía su nombre cuando vi “Langosta” en el cierre del Festival de Cine Europeo de Sevilla de 2015. La sala estaba llena, cierto, pero eso no siempre es indicativo de algo positivo necesariamente. Ni siquiera en un festival notable como el sevillano.

Me senté agnóstico y me levanté creyente. Había visto una película espléndida. Con altibajos, sobre todo en el último tercio. Pero con una idea de arranque tan brillante y un inicio tan insultantemente arrollador que sólo pude caer rendido a los encantos fílmicos de este señor griego. ¡Incluso había recuperado para la causa a Colin Farrell y Rachel Weisz! Tiempo después vi “Canino” y comprobé dos cosas: no estaba muy bien de la cabeza y era un director a tener en cuenta.

Este año volvía Lanthimos. Presentaba su nueva película en el festival de este año. Fue la primera que supe que quería ver. No me equivoqué. Se llama “El sacrificio de un ciervo sagrado”. Y es una obra maestra.

Neo FM Festival de cine

“El sacrificio de un ciervo sagrado” tiene a Colin Farrell en el papel de su vida. También tiene a uno de los villanos más escalofriantes de lo que llevamos de siglo XXI. Nicole Kidman asombra a muchos que ya no contaban con ella. Por si fuera poco, en un ejercicio notable de arqueología actoral, se recupera a la ínclita Alicia Silverstone.

Esta es la historia de una venganza. Una venganza retorcida, sórdida, tenebrosa. Lanthimos no pretende incomodarte sólo porque le divierte. La incomodidad es una de las muchas sensaciones que produce. Quizá la más constante. Incluso cuando parece que no pasa realmente lo que tu subconsciente te dice es que te pongas a cubierto porque el diluvio es cuestión de tiempo. Y empieza a chispear. Y diluvia. Y truena. Y no te puedes refugiar en ninguna parte.

Hablemos de la música. Normalmente la banda sonora sirve para destacar una emoción concreta. Algo que ya vemos en imagen. Lanthimos difiere. En “El sacrificio de un ciervo sagrado” la música es un enfant terrible,como su director. Va por libre. Es capaz de imprimir una tensión terrible con tres notas en una escena en la que parece que nada malo va a ocurrir. Y no ocurre. Pero la tensión ha estado presente. Hasta ese punto llega nuestra docilidad – involuntaria – en las garras de Lanthimos.

Como guionista Lanthimos es un sádico. Psicológicamente te abduce. Emocionalmente te zarandea, te hace daño. Es cruel, despiadado, implacable. Da forma a ese fondo tenebroso con una estructura sinuosa y dotada de un crescendo irracionalmente lógico que estremece. Todo es preciso en el texto. No hay una frase de más.

Como dijo Rodrigo Cortés en un podcast de Todopoderosos (muy recomendables todos, por cierto), un buen guión no está hecho de frases grandilocuentes. Un buen guión es el armazón casi imperceptible que hace que el argumento fluya armonioso. El guión de esta película es un buen ejemplo de ello.

Como director es preciosista. Se le ha tildado de kubrickiano. Palabras mayores, por supuesto. Pero su cine sí remite al maestro en cuanto a la precisión quirúrgica – nunca mejor dicho – que exhibe con la cámara y la perfección académica que anhela en cada secuencia. No precisa grandes efectismos para epatar. No es Aronofsky. Cada plano incluido en los 109 minutos de metraje urge.

En pocas ocasiones he sentido tal grado de pavor en una sala de cine. Incluso se escuchaban risas nerviosas entre los allí presentes. Es escalofriante, aterradora, inteligente. Es tan buena que quizá lo que menos le conviene es comentar detalles concretos. Esto no es una crítica, es una invitación.

Lanthimos ya es una realidad en el mundo del cine. “El sacrificio de un ciervo sagrado” es su película más redonda. Su primera obra maestra. Nos queda mucho por disfrutar. Y por sufrir.

Déjanos un comentario

Your email address will not be published. Required fields are marked *